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Historia

Finalizaba el año 1952, cuando un incendio destruyó la usina que abastecía de luz eléctrica a la ciudad de Villarrica. El apagón duró siete largos años, periodo durante el cual se contrarrestó la falta de electricidad mediante grupos electrógenos privados, que salvaba la situación temporalmente.

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"Durante este lapso el centro era servido por pequeños generadores que cubrían, cada uno, tres y cuatro manzanas. Cada casa pagaba mensualmente a sus proveedores. Entre ellos estaban Don Enrique Traversi, Don Widovaldo Balmaceda, Don Zenk y otros -recuerda Don Luís Araujo, hijo de Don Atalivia Araujo, intendente de Villarrica en aquella época-. También la Municipalidad había adquirido un generador, ofreciendo -aunque con muchas deficiencias- un servicio que proveía luz desde las 18 hasta las 23 horas".

Esta situación es descripta en el primer Libro de Actas de CLYFSA, cuyo documento Nº 3, de fecha 29 de agosto de 1954, remite a esa crítica condición, subrayando la necesidad de superarla: "Hace mucho tiempo que Villarrica viene clamando por un servicio de luz y energía eléctrica que corresponda ampliamente a las exigencias de una ciudad moderna. Habiendo fracasado tentativas anteriores, las fuerzas económicas y sociales de la ciudad han decidido terminar con una crisis que podríamos tildar crónica. Hubo de aunar esfuerzos propios. En efecto, el asunto que nos ocupa trascendió hasta esferas gubernativas, tanto que el propio Dr. Federico Chávez, en ocasión de su visita presidencial, confirmó con sus palabras, ante autoridades y personas de negocio de la ciudad, su decisión de atender preferentemente cualquier asunto relacionado con la cuestión energética. Y, en verdad, entusiasmados y a iniciativa de quienes mas tarde convocarían a una reunión en el local de la Intendencia Municipal, surgió la idea de constituir una sociedad por acciones con capital guaireño, y dotar con ello a Villarrica de la usina que todos queremos".

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A partir de esta determinación, la empresa quedó fundada en 1953 bajo el nombre de Compañía de Luz y Fuerza Sociedad Anónima (CLYFSA). El texto del acta funcional suscrita por exponentes del comercio y la industria locales, reproduce las palabras de Don José Domingo Ocampos C., gran gestor e impulsor del proyecto, quien enfatizó la urgencia de incorporar el mayor número posible de personas a la sociedad, a fin de sensibilizar a los poderes públicos y lograr su colaboración.

Asimismo, señaló que si bien la venta de energía era buena inversión, la idea en sí no era fundamentalmente comercial y que "la sociedad futura sería hija de un esfuerzo de los hijos de esta tierra en la que algunos nacieron y otros radicaron sus intereses y afincaron sus hogares".

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La escritura de constitución fue firmada el 20 de julio de 1953, y la personería jurídica fue reconocida el 30 de septiembre del mismo año, por Decreto Nº 807 del Poder Ejecutivo.

El Directorio quedó constituido del siguiente modo: Presidente, Don Egon Friedmann; Vicepresidente, Don José Domingo Ocampos C.; Secretario, Don Jorge Sisul; Tesorero, Don Vicente Giret, Vocal, Don Guillermo Friedmann; Suplentes, Don Alberto Yaryes y Don Gerardo González Tomás; Sindico Titular, Don Reinaldo Giret y Síndico Suplente, Don Enrique Balansa.

El primer periodo de vida de la empresa, que se extendió desde 1953 hasta 1960 -año en que empezó a funcionar la usina- estuvo signado por las gestiones que, en diferentes niveles, debieron cumplirse. Era prioritario integrar el capital a través de acciones, las cuales se entregaban a cambio de aportes en efectivo, fletes, mano de obra y materiales de construcción. "Siendo el capital autorizado Gs. 10.000.000 -según consta el acta- divididos en 10 series de Gs. 1.000.000 cada una, y las acciones de a Gs. 1.000, se lanzaron a suscripción pública las series "A" y "B" mientras tanto, que totalizan la suma de Gs. 2.000.000, que fueron totalmente suscritos... A pedido de numerosas personas conscientes y entusiastas, hubo ocasión de lanzar a suscripción pública otra serie más...". En 1955 se emitiría la serie "C" y en 1956 el Directorio aceptaría la suscripción de "acciones populares", cuyos valores oscilaban entre Gs. 1.000 y Gs. 15.000, a integrarse con grandes facilidades". Si bien la iniciativa de convocar a toda la población fue liderada por un grupo de conocidos empresarios, la suscripción pública de acciones fue el resultado de una movilización general en torno a un objetivo en común. El Dr. Delio Fariña, reconocido médico y miembro del Directorio durante varios periodos, recuerda ese momento:"Un grupo de amigos se reunió, apuntaló el proyecto y salió a la calle a pedir a los ciudadanos su aporte para comprar un equipo generador de energía eléctrica".

Por parte, Doña Dora Ofelia Forteza, cuya familia estuvo vinculada al nacimiento de la empresa, evoca este afán: "Ellos llegaban a las casas y explicaban lo que pretendían lograr: la usina. Yo era muy jovencita y veía que así como nosotros vendíamos boletos para el colegio, así ellos recorrían toda Villarrica, casa por casa, ofreciendo acciones. Cada uno pagaba de acuerdo a lo que podía, y si uno estaba medio 'apretadito' de plata, ellos facilitaban el pago. Todos eran gente intachable que trabajó a beneficio de la comunidad". Fue un esfuerzo largo y sostenido que involucró a toda la ciudad, desde la Municipalidad hasta el accionista más pequeño. Los primeros directores fueron los principales aportantes y trabajaron siempre ad honorem.

El pliego de bases y condiciones para la compra de los equipos y la elaboración del proyecto completo de la red de transporte y distribución de energía eléctrica, estuvieron a cargo del Ing. Enzo Debernardi, quien años mas tarde, desde la presidencia de ANDE (Administración Nacional de Electricidad) propiciaría el suministro directo de energía del ente estatal a CLYFSA.

La partición del Municipio

La Ley Nº 287/55, sancionada por la Cámara de Representantes el 7 de septiembre de 1955, concedió a la Municipalidad de Villarrica la facultad de otorgar el derecho de construir y explotar una usina productora de energía eléctrica y de contratar a CLYFSA, en exclusividad, para tal efecto. El 21 de abril de 1956 el intendente Don Ataliva Araujo -en cuyo despacho se había firmado tres años antes el acta de constitución de CLYFSA- y el Ing. José Domingo Ocampos Irazusta, presidente del Directorio, suscribieron el contrato de concesión. Este documento adjudicaba a CLYFSA la prestación del servicio dentro del municipio, lo que comprendía producción y/o compra, transporte, distribución y venta de energía eléctrica para cualquier aplicación, por un lapso de treinta años a contar desde su escrituración, estableciendo prórrogas, en idénticas condiciones, por otros treintas años, sin necesidad del cumplimiento de ningún otro requisito.

Por este medio la Municipalidad se comprometió a ceder gratuitamente a CLYFSA -para asiento de la planta generadora y de los servicios accesorios- un terreno no menor de una hectárea. La ubicación del mismo debería ser determinada por la empresa, conforme al proyecto de ingeniería. Si entre los terrenos de propiedad de la Municipalidad no hubiere ninguno adecuado, se expropiaría uno. Y se hizo. En julio de 1958 la Cámara de Representantes de la Nación, por ley Nº 521, declaró de utilidad social los inmuebles correspondientes a la manzana Nº 146, propiedad de Don Guillermo Friedmann, Doña Gilda Fernandez de Glitz y de la "Sucesión Juan Andres Rojas", quienes fueron indemnizados de acuerdo a la Ley Orgánica Municipal Nº 222.

Muchas fueron las dificultades a superar en ese momento. Entre ellas, la oposición de algunos vecinos del lugar que, sostenían que la planta produciría demasiado ruido y sugerían instalarla en el Barrio Estación, lo cual habría encarecido enormemente la operación y dilatado aún más la llegada de la luz a Villarrica. La firme posición del Intendente Araujo y las oportunas gestiones del Dr. Delio Fariña, entonces miembro de la Junta Municipal, fueron decisivas para dar término a los cuestionamientos y encaminar administrativamente el proyecto.

El contrato precisaba también que todos los materiales y las instalaciones de producción, transporte y distribución, deberían responder al reglamento de seguridad adoptado y aplicado por ANDE; o bien, deberían contar con autorización expresa de la Municipalidad.

En el año 1956 el Directorio confió el manejo administrativo de la empresa al Sr. Tristan Solhberg, sucediendo a éste la gerencia, a partir del 1º de febrero de 1959, el Mayor SR. Don Juan Pablo Salazar. Tras superar algunos trastornos financieros que se presentaron en esta etapa, pues algunas personas habían perdido la fe en el proyecto y otras no disponían de dinero, se pudo reunir finalmente la suma necesaria para la compra de los equipos.